Carta abierta a Margarita Zavala

Apreciable Margarita:

Te escribo para pedirte que no contiendas por la Presidencia de la República.

Si pierdes las elecciones del 2018, destruirás al PAN. Si las ganas, destruirás a México.

Estas afirmaciones son duras, pero te aseguro que no tengo afiliación a algún partido ni deseo atacarte. Sólo deseo detener el deterioro de mi país causado por la política, y supongo que tú deseas lo mismo. Te suplico leas esto con apertura y honestidad. Primero establezco el contexto y finalizo demostrando lo que afirmo.

En Política hay sólo dos posibilidades, dos ideologías: una derivada de la filosofía de Platón –la otra derivada de la filosofía de Aristóteles. Una siempre ha causado sufrimiento y destrucción en la vida del hombre, la otra siempre ha fomentado su progreso y bienestar.

La filosofía de Platón afirma que sólo unos pocos hombres privilegiados, llamados Filósofos-Reyes, tienen la facultad innata para conocer la realidad. Todos los demás ciudadanos somos bárbaros, salvajes de corazón, incapaces de vivir nuestras vidas racionalmente; y tendremos armonía en nuestra vida sólo si los Filósofos-Reyes asumen el poder absoluto del Estado.

Para Platón, la persona humana, el individuo, es irrelevante; lo único que importa es la sociedad, y todos debemos sacrificar nuestros deseos y aspiraciones en aras de la sociedad. Los Filósofos-Reyes deben confiscar los bienes del individuo si consideran que eso es para el bien de la sociedad (De aquí salen esas absurdas nociones de “una mejor distribución de la riqueza” y “una sociedad más igualitaria y justa”). El gobierno debe controlarlo todo, incluso la educación, y debe mentir a los ciudadanos, porque somos incapaces de entender razones.

En contraste, la filosofía de Aristóteles afirma que Platón está equivocado, que nuestra mente es perfectamente capaz de conocer la realidad. Como nosotros no podemos extraer los nutrientes del suelo, como las plantas, ni podemos volar para cazar, como las águilas –todo lo que necesitamos para vivir debe ser descubierto por nuestra mente y después producido con nuestro trabajo. Esa es nuestra naturaleza.

En consecuencia, Aristóteles nos dice cómo debemos vivir: debemos usar nuestra mente racional para guiar nuestro trabajo y producir nuestro sustento, y cada individuo debe ser el beneficiario de su trabajo. De otra manera, morimos.

Eso implica que necesitamos vivir en un sistema social en el que cada persona tenga el derecho a vivir su vida según su propia mente y su propio criterio, sosteniéndose con su trabajo y con el derecho a disponer de lo que produce.

Observa que no existe una tercera alternativa o tercera vía: o los ciudadanos somos débiles mentales incapaces de vivir nuestra vida racionalmente –y por eso necesitamos un dictador- o sí tenemos la capacidad para vivir en libertad.

El derecho de un hombre a producir su sustento, disponer de él y vivir su vida como prefiera, no puede coexistir con el derecho de otro a usar la fuerza para obligarlo a actuar contra su voluntad y privarlo del producto de su trabajo. Aristóteles y Platón son mutuamente excluyentes. Cualquier intento por mezclarlos siempre será temporal y, si no se depura, será la parte platónica la que prevalecerá, porque es la parte coercitiva.

No te debe sorprender que los seres humanos siempre han florecido en los sistemas fundamentalmente aristotélicos, como la Grecia Antigua, el Renacimiento, la Ilustración, Estados Unidos o el actual Hong Kong; y siempre su vida se ha deteriorado en los sistemas de tendencia platónica: la Edad Media, el mundo Musulmán, la URSS, Corea del Norte, Cuba, Venezuela y América Latina en general.

La diferencia entre el nivel de vida en los Estados Unidos y el de América Latina no se debe a que ellos son inteligentes y nosotros estúpidos, sino a que la filosofía de Aristóteles prevaleció allá, mientras que la de Platón siempre ha guiado la vida política en México y en América Latina en general.

Según Aristóteles, cada persona tiene el derecho a vivir su vida como prefiera. En consecuencia, el Gobierno tiene sólo una función legítima, consistente en evitar que alguien viole ese derecho recurriendo a la fuerza física. Sólo para eso, y para ninguna otra cosa, las personas libres necesitan de un gobierno.

Eso es lo que los mexicanos queríamos cuando llevamos al PAN a la Presidencia en el año 2000. Queríamos deshacernos del PRI, que no nos dejaba trabajar en libertad y además expropiaba lo nuestro, por la fuerza. Eso esperábamos del PAN: no dádivas, sólo libertad; libertad para que el Gobierno dejara de robarnos y nos dejara vivir en paz.

Pero Vicente Fox resultó un fiasco.

Desencantados, algunos mexicanos le dieron una segunda oportunidad al PAN y votaron por Felipe. Pero él violó nuestra libertad y nuestra confianza aún peor que Vicente Fox. Esta es una acusación seria, por lo que abundo en ejemplos.

– En 2009, Felipe negoció a escondidas con Peña Nieto para que el PRI votara a favor de subirnos aún más los impuestos. Eso nos costó a los mexicanos por partida triple: 1) Se le ayudó a Peña Nieto a llegar a la Presidencia. 2) Nos robaron aún más el producto de nuestro trabajo. 3) La economía se frenó, hubo menos empleos y más hambre. (Ve El Reforma de Marzo 6, 2010)

– La promulgación de IETU fue una puñalada traicionera contra los que trabajamos y producimos. Pero la propuesta original de Felipe sobre ese impuesto dejó ver a los mexicanos la saña –y la ignorancia sobre economía- con la que fue redactada, que eliminaba incluso la deducibilidad de la nómina. El desempleo habría estallado de haberse aprobado como la mandó Felipe. Ahí él sacó el cobre, y no lo volvió a ocultar. (Ve la columna de Enrique Quintana en EL REFORMA, Junio 19, 2007.)

– En 2010, mientras las empresas despedían personal por la mala economía, Felipe decretó un incremento de sueldo a los burócratas, retroactivo al 1º de enero, como en cualquier gobierno del PRI. (Ve la columna de Sergio Sarmiento de Agosto 15, 2010. Además, para colmo, Felipe incrementó el número de burócratas. (Ve El Reforma de Octubre 19, 2011.)

– Debido a la intromisión de Felipe en la economía, entre 2006 y 2010 México descendió 9 lugares en el Índice de Libertad Económica. (Ve El Reforma de Mayo 28, 2010)

– A pesar de que nunca, en ningún país, el incremento impositivo ha favorecido el crecimiento económico, del 2001 al 2011 el gasto del gobierno creció en 89% en términos reales, mientras que la economía creció sólo 21%. El Gobierno se hizo rico a costa de los mexicanos. (Ve la columna de Enrique Quintana en EL REFORMA, Noviembre 16, 2010.)

– Para el 2011, tras 5 años de Felipe en la Presidencia, el crecimiento económico acumulado era inferior al crecimiento de la población. Esto significa que, gracias a Felipe, los mexicanos ganábamos menos en 2011 que cuando él llegó a Los Pinos. (Ve la columna de Sergio Sarmiento de Diciembre 1, 2011)

– Felipe compró un nuevo avión para el Presidente, a un costo de 9 mil 840 millones de pesos. Quiero suponer, Margarita, que por decencia, tú nunca volarás en ese avión pagado con el hambre de millones de mexicanos.

– Felipe se gastó más de mil millones de pesos en la Estela de Luz. Él nunca se debió haber sentido con la autoridad moral para gastar –menos para malgastar- ni un solo peso ajeno en un monumento inútil. (Ve El REFORMA de Enero 7, 2012)

– En Diciembre de 2010 salió a la luz que Felipe otorgó “Bonos de Riesgo” a los integrantes de su equipo. Entre muchos, a César Nava, Ernesto Cordero, Max Cortázar (Sí, ése al que desde la Presidencia se le dieron $150,000 en efectivo de los mexicanos para pagar al twitero que en redes sociales atacó a Gustavo Madero.) Los “bonos de riesgo” estaban por ley destinados para funcionarios que evidentemente corrían riesgo, como los militares, no para quienes casi vivían en Los Pinos. Así quiso Felipe evitar que los mexicanos viéramos los pagos extraordinarios para sus amigos. (Ve EL Reforma de Diciembre 17 y 18, y Septiembre 21, 2010.)

Y tú, Margarita, mientras Felipe cometía injusticia tras injusticia, tú fuiste su cómplice. Nunca te opusiste, ni como Primera Dama, ni como mexicana. Tanto tú como él se sintieron con el derecho a interferir en nuestra vida, a mentirnos y a confiscar lo nuestro. Las armas que los ciudadanos les dimos para defendernos contra los delincuentes, las voltearon en nuestra contra para incrementar impuestos y gastar en sus proyectos personales, para repartirlo y verse generosos, sabiendo bien que hacían caravanas con sombrero ajeno. Eso es lo que esperaba Platón de sus discípulos.

Déjame tratar de adivinar lo que estás pensando. ¿Piensas que lo que nos expropiaron tú y Felipe en realidad no era para ustedes, sino para los pobres, y eso los exonera?

No Margarita, no es así. Tú y Felipe nos tendieron una trampa para justificar la cobardía de quitarnos el fruto de nuestro trabajo. La trampa consistió en aceptar, por decreto, nuevos e ilegítimos derechos para todos, tales como servicio médico gratuito, educación gratuita, créditos para casas, alimentación suficiente y de calidad, . . . la lista es larga.

Pero tú, Margarita, deberías saber que no es legítimo el derecho a recibir un bien y, por la fuerza, obligar a otra persona a pagar por él. Eso se llama esclavitud. Un derecho no es legítimo si requiere que los derechos de otro sean violados.

¿Objetas diciendo –qué con los pobres? Si en lugar de incrementar impuestos y regulaciones, tú y Felipe los hubieran REDUCIDO DRÁSTICAMENTE, hoy no habría pobreza en México. El influjo de capital y talento habría convertido a México en el país de más alto crecimiento en el mundo durante el sexenio de Felipe. Y te aseguro que los incapacitados –ya sea por accidente, deformación, enfermedad, edad, lo que sea- nunca han sido un problema en las sociedades libres. En primer lugar, porque son una muy pequeña minoría, si no fuera así la especie humana simplemente no sería viable. Y segundo, porque los seres humanos somos fascinantemente generosos, no sólo con otros seres humanos, sino incluso con los animales y hasta con los árboles. Así somos, gracias a nuestra mente conceptual. Por eso nunca ha faltado caridad en las sociedades libres. Es falso que antes de la existencia del ‘Estado Populista’ la gente cayera muerta de hambre en la calle ante el desprecio de los demás. Al contario, el dinero para caridad siempre sobró en las sociedades libres. Si deseas conocer la historia de esto, por favor lee el libro “Rooseveltcare”, escrito por Don Watkins.

En un país libre, donde el gobierno no decomisa el capital de las personas más productivas –ni sus utilidades, que son el origen del capital- hasta el obrero más sencillo tiene con qué pagar el seguro médico para su familia y la escuela para sus hijos. Sólo así ese obrero sencillo evita el tener que mendigarle a un burócrata que lo atienda en la enfermedad y que sea buen maestro para sus hijos –cosas que desde hace mucho tiempo no vemos en México.

¿Piensas, Margarita, que una vez que un hombre tiene lo suficiente para sobrevivir, su demás ingreso y riqueza es ‘remanente social’ que pueda ser confiscado y repartido? No Margarita, los hombres NO vivimos sólo para ganarnos nuestro sustento, ganamos nuestro sustento para sobrevivir. Nuestra actividad económica es sólo un medio para vivir la vida que queremos vivir. Las metas que queremos lograr con el dinero que ganamos determinan el tipo de trabajo que estamos dispuestos a hacer, o incluso si decidimos o no trabajar.

Así fue, Margarita, como tú y Felipe recurrieron a la trampa de postular derechos ilegítimos por decreto para robar y extorsionar a los mexicanos a un nivel al que ningún cártel delincuente podría aspirar. Los ciudadanos podemos defendernos contra un delincuente, pero no contra la fuerza pública a la que tuvo acceso el Presidente de la República.

—–0—–

Volvamos a mi petición de que no contiendas por Presidencia. El PAN viene perdiendo terreno desde las elecciones intermedias de 2009. El PAN nos traicionó y los mexicanos le dimos la espalda. Ni Germán Martínez ni Gustavo Madero perdieron las elecciones, las perdieron tú y Felipe.

Fuera de las candidaturas independientes, con las que se corre el riesgo de balcanizar al país, el PAN es la única esperanza para que México se convierta en un lugar propicio para la vida humana. El PAN es el único partido en el que aún hay personas decentes –lo sé porque las conozco. Si el PAN se extingue, los mexicanos quedaremos atrapados en el fuego cruzado entre el PRI-VERDE y Morena.

El PAN se va a extinguir a menos de que corrija el rumbo y se dedique a defender la dignidad de cada persona, dignidad entendida como el derecho de cada quien a vivir su vida y no como el ideal socialista de vivir a costas de otro. La verdadera dignidad de la Persona Humana radica en su capacidad para guiar su vida, para enriquecerla, gozarla y sostenerla con el fruto de su trabajo; no en vivir de dádivas provenientes de la extorsión del Gobierno contra ciudadanos inocentes. (A esa extorsión Felipe le llama ‘Humanismo’ –que no es otra cosa que un Estatismo cobarde que no se atreve a revelar su perversa naturaleza.)

No tengo ninguna duda de que los mexicanos correremos a las urnas en el 2018 para apoyar abrumadoramente a un PAN con este lema:

Mexicano: Te pedimos perdón por lo que hicieron Vicente Fox y Felipe Calderón. Nunca debimos olvidar que tu vida es tuya, que tienes el derecho a vivirla como desees, a fomentarla y a vivirla lo mejor que puedas; trabajando para sostenerte con el fruto de tu trabajo. Te quitaremos de encima el gobierno que te ha limitado, ha confiscado el producto de tu trabajo y truncado tu desarrollo.” Partido Acción Nacional

El PRI, el Verde y Morena quedarán relegados a los húmedos sótanos del olvido, y los mexicanos por fin tendremos libertad para trabajar y prosperar. Quiero suponer que esto, en esencia, es lo que transmitió “El Bronco”, y ya conoces el resultado en las urnas.

México así se convertirá en un deslumbrante ejemplo de riqueza y prosperidad, santuario para el capital y para las mentes más productivas del mundo, donde nadie tendrá el derecho a privar a una persona de lo que con su trabajo produce.

Si te apoderas de la candidatura del PAN por la Presidencia, hundirás al Partido. Tú y Felipe destruyeron de manera irreparable la confianza que les dimos.

Si por otro camino ganas la Presidencia, encaminarás al País por el mismo sendero del “Estado Populista” que impulsó Felipe y que tú –no sólo no objetaste- sino abiertamente apoyaste. Lo harás porque no sabes cómo defender el derecho de cada persona a su propia vida, no sabes como defender a la Persona Humana y no sabes cómo defender la libertad.

Por eso te pido que no contiendas por la Presidencia de la República. Lo que está de por medio es la vida, el hambre y el sufrimiento de decenas de millones de hombres, mujeres y niños mexicanos. No es justo que sigas haciendo daño.

Muy sinceramente,

Carlos Maurer

ciudadanobravo@yahoo.com

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